Las etts aspiran a realizar la misma labor que el Inem
Rosa Abejón
Las etts españolas consideran que se las trata
injustamente, ya que su labor se ve limitada a la puesta a disposición de
trabajadores temporales para causas muy concretas, y no se les permite
actuar en sectores como la construcción, la sanidad o las administraciones
públicas; por ello solicitan que se las equipare a sus colegas europeas,
que desde hace años trabajan en igualdad de condiciones con los servicios
públicos de empleo. Esto permitiría, según la patronal del sector,
conseguirles trabajo a muchos más parados, y las empresas del ramo
tendrían un mercado mucho más amplio en un momento en que la crisis les
está “zurrando” de lleno.
Aunque los datos sobre el desempleo nos han dado un respiro durante los
meses de verano, con pequeños descensos tras una racha de más de un año de
crecimiento (como el -0,6% de julio), todavía no podemos echar las
campanas al vuelo, ya que muchos temen que a partir de septiembre las
colas del paro vuelvan a crecer. Cabe recordar que en el último año -de
julio de 2008 a julio de 2009- se han destruido 1,1 millones de puestos de
trabajo -un 46% más que entre julio de 2007 y julio de 2008-, y que la
contratación tampoco se ha disparado: en julio se registraron en el Inem
1,4 millones de contratos: casi un 14% menos que un año antes. España,
además, se sitúa a la cabeza del paro en la Unión Europea, con 3,5
millones de desocupados, un 18% de la población activa. Y de estos
desempleados, según el índice de ocupabilidad que elabora el Ministerio de
Trabajo, casi un 40% -es decir, 1,4 millones de personas- tiene pocas
posibilidades de encontrar una nueva ocupación. Otro 37,5% tiene más
probabilidades de colocarse, y el 23% restante pertenece al grupo de los
afortunados que pronto abandonarán la cola del paro.
La contracción del mercado laboral afecta también, lógicamente, a las
empresas de trabajo temporal, aunque éstas recuerdan a través de su
patronal, Agett, que ellas realizan sólo un 15% de todos los contratos
temporales, y que el 85% restante lo formalizan directamente los
empresarios. La organización empresarial, que reúne a las cinco mayores
compañías del sector -las cuales se reparten más de la mitad del volumen
de negocio-, señala que el ámbito de actuación de las etts está muy
limitado: sólo pueden colocar trabajadores en casos en los que la
temporalidad esté muy clara -como por ejemplo una punta de producción-, y
no pueden “tocar” ni la administración pública, ni la construcción, ni la
sanidad, sectores que tienen específicamente vetados.
Tampoco
pueden realizar contratos indefinidos, y aunque esto resulte lógico,
puesto que son etts, éstas aspiran a jugar un nuevo papel, mucho más
ambicioso, en el mercado laboral español: quieren convertirse en agencias
globales de empleo, una figura que ya existe en la mayor parte de Europa y
que viene a ser básicamente una agencia de colocación privada. Como
servicios paralelos al Inem y a los organismos autonómicos equivalentes,
estas agencias privadas podrían realizar todo tipo de contratos en todos
los sectores, partiendo siempre de la base de que no cobrarían al
trabajador por su intermediación, y también prestarían servicios de
formación y recolocación.
Francisco Aranda, presidente de Agett, explica que las etts ya han dado
este paso en toda Europa, y que en el ámbito de los 27 sólo España,
Grecia, Luxemburgo y Noruega mantienen barreras legales para esta
actividad; una actitud que califica de “antisocial” en la actual situación
de elevado desempleo, ya que la conversión de las etts en agencias de
colocación supondría incorporar 1.600 nuevas oficinas a las 715 que ya
tienen los servicios públicos de colocación a coste cero para las arcas
del Estado.
Aranda afirma además que las etts tienen mucha experiencia en colectivos
de difícil inserción, dado que el 70% de los candidatos que colocan son
jóvenes -menores de 25 años-, mujeres y mayores de 45. O así ha sido hasta
ahora, ya que la destrucción masiva de empleo que se ha producido en el
último año ha llenado las etts de currículums de trabajadores con
formación y experiencia, que siguen siendo más fáciles de colocar, aunque
no siempre “en lo suyo”; a estos aspirantes se les sugiere en ocasiones
que reorienten su carrera para tener más posibilidades, mientras a los
menos formados se les anima a realizar cursos que se adapten
específicamente a las necesidades de las empresas contratantes. En el caso
de los candidatos con mayor formación, se aprecia, lógicamente, que cuando
más mayores son más dispuestos están a ceder en algunas condiciones para
conseguir un empleo, mientras que los jóvenes resultan más selectivos con
las ofertas que se les presentan. Y aunque el mercado de trabajo está
difícil, por no decir algo peor, el presidente de Agett asegura que aún
hay empleos sin paro: los técnicos de fp tienen el trabajo asegurado, con
una tasa de desempleo inferior al 5%; los trabajos relacionados con la
reparación de bienes -como el de mecánico, electricista o técnico de
electrodomésticos- han experimentado un fuerte tirón en paralelo a la
expansión de la crisis; la demanda de comerciales y operadores de
telemárketing se mantiene, y también se siguen solicitando empaquetadores,
manipuladores, promotores o reponedores para grandes superficies.
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