El guardián del euro cumple años y amenaza con
subir los tipos de interés
Walter Borka
El euro tuvo que soportar muchas burlas antes
de convertirse en realidad y ser asumida por 11 países europeos, España
entre ellos. Muchos economistas y políticos le auguraron un rápido fracaso.
Sin embargo, hoy nadie discute su presencia y tiene valor y fama mundial. Un
éxito que se debe principalmente a la labor de su guardián, el Banco Central
Europeo (BCE), que el pasado día uno de junio cumplió sus primeros diez años
de vida. Un aniversario agitado por la compleja situación económica
internacional, alimentada por el continuo aumento de los precios del
petróleo y los productos agrícolas, así como por las fuertes presiones al
alza de la inflación en la mayoría de países europeos. Y como señal de
firmeza, su presidente, el francés Jean-Claude Trichet, ha amenazado con
subir los tipos de interés en el mes de julio.
El aniversario del BCE se celebró por todo lo alto, pero ello no fue óbice
para que Trichet se olvidara de sus responsabilidades. Por esto, 72 horas
después de los festejos, el presidente del BCE demostró que no le tiembla el
pulso a la hora de ejercer el papel de máximo guardián de la estabilidad
monetaria europea y del crecimiento económico. Así, sorprendió a propios y
extraños y al término de la reunión mensual del comité de gobernadores
anunció que en julio podría producirse un aumento de los tipos de interés.
Trichet subrayó que los riesgos para la estabilidad de precios "se han
incrementado más" en el último mes y señaló que el BCE está en "alerta
máxima". Y es que en mayo la inflación se elevó al 3,6% respecto al mismo
mes del 2007, situándose en su nivel más alto en los últimos 16 años.
En
la actualidad, los máximos responsables del BCE parecen divididos en tres
posiciones: mantener los tipos, subirlos de inmediato o subirlos más
adelante. Así de claro lo expuso Trichet en la rueda de prensa: "Una parte
del consejo pensaba en la necesidad de subir los tipos de interés, mientras
que otra parte pensaba que era necesario subir los tipos, pero más tarde, y
algunos consideraban que no es necesario (subirlos)". De esta forma, el
banquero francés anticipó que, en la próxima reunión del consejo, "no digo
que sea seguro pero es posible que subamos los tipos en una pequeña
cantidad".
CRÍTICAS DE ZAPATERO
El presidente del BCE argumentó así esta vuelta de tuerca, retórica por el
momento, en la gestión de la política monetaria, señalando que ante las
crecientes presiones inflacionistas será necesario endurecer el acceso al
crédito para "asegurarnos de que las expectativas de inflación permanecen
sólidamente ancladas". Con estas palabras, Trichet vuelve a poner de
manifiesto su obsesión con los efectos de segunda vuelta de la inflación, es
decir, que los agentes económicos negocien al alza sus salarios o rentas y
se inicie una espiral inflacionista alimentada esta vez por el aumento de
los costes laborales y no por elementos independientes de la situación en la
zona euro, como ocurre desde hace dos años con los precios del petróleo y de
los productos agrícolas.
Las declaraciones de Trichet encontraron la rápida y dura crítica del
presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, que le
reclamó “más prudencia en sus declaraciones”. Y no le falta razón al líder
español, ya que un día después de que el presidente del BCE desvelara la
voluntad de los máximos responsables de la entidad emisora europea de subir
los tipos de interés en el mes de julio, el Euribor superó el 5,4%, marcando
un máximo histórico sin precedentes desde el año 2000. Una declaración, por
otra parte, totalmente inusual en un máximo responsable de un banco emisor.
Fue un duro despertar de un aniversario que se había celebrado por todo lo
alto en la tarde del día 2 de junio en la Alte Oper, la antigua ópera de
Fráncfort. Allí, Jean-Claude Trichet aprovechó para exigir a los países que
tienen el euro como divisa que se esfuercen en profundizar en una mayor
"integración económica y financiera". Y les advirtió que "tenemos dos
desafíos que superar". Para el presidente del BCE, “el primero de ellos es
la culminación del espacio económico europeo común con la moneda única”. El
segundo es “la ampliación de la Unión Europea", les especificó en una
ceremonia festiva, en la que también estuvieron presentes la canciller
alemana, Angela Merkel, el presidente del Parlamento Europeo, el alemán Hans-Gert
Pottering, y los ministros de Finanzas de los países integrantes de la
Eurozona.
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