Juan Carlos León
Morosidad y males económicos
La economía doméstica se resiente más que
ninguna otra por la crisis, tal como demuestra el que la morosidad
hipotecaria se haya triplicado en un año. Los últimos datos de la Asociación
Hipotecaria española señalan que se ha pasado del 0,991% en marzo de 2008 al
2,826% un año después. Suman y siguen los problemas de quienes no pueden
pagar los créditos, a pesar de que el Euribor se encuentra en los niveles
más bajos de la historia.
Las hipotecas se abaratan pero cada vez son menos quienes pueden pagarlas
sin problemas a causa de una crisis que ha llevado a España a tener el mayor
número de parados de la historia. Y eso que según Zapatero jugábamos en la
Champions League de la economía. Pues menos mal, porque la falta de
financiación, el cierre de empresas, los EREs laborales y las colas del Inem
se han convertido en lo más cotidiano de la vida de muchos españoles.
Hoy queda clara una cosa; si el Banco Central Europeo no hubiera inyectado
más de 442.000 millones de euro, a un tipo del 1% a 1.121 entidades
financieras las cosas se hubieran puesto peor, mucho peor. Y ni siquiera esa
enorme inyección de liquidez en los distintos sistemas bancarios europeos ha
servido para que los bancos aflojen sus bolsillos, lo que ha llevado a
muchas empresas a la bancarrota, mientras el sistema sanea sus carteras y
sus problemas. Para lo que sí ha servido la posición del BCE ha sido para
que el Euribor tire a la baja. De hecho, en junio de 2008 este índice
hipotecario, tan importante para el bolsillo de tantas personas, se
encontraba en el 5,361%, lo que trajo los primeros problemas a quienes
estaban atrapados por una hipoteca que suponían iba a salirles más barata y
a la que tenían que sumarle además el diferencial que te cobra el banco o la
caja de ahorros. El problema de la morosidad no tardó en hacerse presente en
las cuentas de resultados de nuestras entidades financieras, ya que había
que afrontar los tipos de interés más altos desde la llegada del euro.
Sin embargo, el hecho de que en agosto de este año el Euribor se haya
situado en el entorno del 1,30% va a aliviar la situación de muchas
familias, aunque no la de quienes han visto cómo el deterioro económico los
ha expulsado del mundo laboral. Si tenemos en cuenta una hipoteca media de
150.000 euros a 30 años, la cuota diferencial entre agosto 2008 y agosto
2009 puede ser de más de 300 euros menos a pagar cada mes.
Para muchos llega tarde la bajada de los tipos de interés. La AHE considera
que a final de año la morosidad estará por encima del 4%, frente al 2,361%
con el que cerró 2008; es decir, que seguirá aumentando porque aumentará el
deterioro de las economías familiares, afectadas esencialmente por el paro
que no deja de crecer. Aún así ya se detecta que se ralentiza el incremento
de los índices de morosidad tras dos años subiendo de forma imparable. Y eso
que para los expertos, los españoles lo último que dejan de pagar es la
vivienda, lo que da idea de lo mal que se está pasando en el ámbito
familiar. No obstante, la AHE confía en que la morosidad caiga gracias a la
bajada del Euribor, lo que es posible con un tipo de interés oficial situado
en el 1%.
El caso es que hace bien poco se nos vendía que se había superado a Italia
en renta per cápita y ahora vemos que el pasado año nuestro PIB por
habitante ha caído tres puntos, situándose en el 104% de la media de la
nueva Unión Europea a veintisiete, con lo que en realidad somos el país
número 12 en ese listado de la riqueza productiva individual y el noveno
entre los países que tenemos al Euro como moneda. Hemos roto la tendencia al
alza de los tres años anteriores y se ha perdido lo que habíamos ganado y
que tanto enorgullecía a Zapatero en la venta de su liderazgo. ¿Quién está
por detrás? Italia, Grecia, Chipre, Eslovenia, Malta y Portugal. ¿Y por
delante? Luxemburgo, Irlanda, Holanda, Austria, Suecia, Dinamarca, Reino
Unido, Finlandia, Alemania, Bélgica y Francia, si bien es verdad que sólo
Holanda, Reino Unido y Alemania lograron el pasado año aumentar ligeramente
su PIB por habitante, mientras que la crisis empobrecía a los demás, entre
ellos a España.
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